martes, 16 de noviembre de 2010

FRACASO ESCOLAR (II)

En este nuevo post continuaremos reflexionando sobre el fracaso escolar. En esta ocasión presentaré algunas de las motivaciones expuestas por los propios estudiantes y recogidas en el último estudio publicado por el profesor Mariano Fernández Enguita en la Colección de Estudios Sociales de la Fundación “La Caixa”.
Desde la perspectiva del propio alumnado varias son las razones de aquellos que abandonan los estudios: Las relacionadas con el empleo, el cambio de estudios, el rechazo a los estudios, la sensación de imposibilidad para terminarlos
Muchos de los alumnos que abandonan prematuramente la escuela, especialmente los hijos de la clase obrera y algunos inmigrantes, consideran que el trabajo es más importante que la formación y que su incorporación al trabajo les permite dejar de perder tiempo y de aburrirse en la escuela. Además de ganar dinero y consumir, pueden independizarse de la familia y de la escuela, sentirse libres y escaparse del control paterno.
Los trabajos a los que suelen acceder se trata de empleos no cualificados: bares, cafeterías, limpieza, agricultura, vendedores de comercio, cuidados personales,…y con condiciones de trabajo malas (bajo sueldo, horarios, inestabilidad laboral,etc). Con el tiempo estos chicos se dan cuenta de la oportunidad que tuvieron para obtener la titulación y las dificultades que tienen en la actualidad para volver a conseguirlo. Descubren que sin el título de graduado, de bachiller o de técnico de grado medio se les cierran muchas puertas.
Según los datos proporcionados por la Encuesta de Transición Educativa- Formativa e Inserción Laboral de 2005 el motivo de “rechazo a los estudios” supone un 23% del grupo de alumnos que no finalizaron la ESO y un 25% de los que no terminaron el Bachillerato.
Es significativo por otro lado las razones que aducen chicos y chicas para abandonar los estudios. Se observan motivos diferentes de abandono según su trayectoria educativa. Así los que lo hacen por el “logro de un empleo” suelen ser mayor el porcentaje en los chicos que no siguen estudios postobligatorios o aquellos que no finalizan un ciclo de grado medio. Mayor es el porcentaje de chicas que no finalizan la ESO y cuyo abandono es por motivos de “rechazo”
La valoración relativa que realizan los adolescentes sobre los “estudios” y el “trabajo” está en función de algunas variables: Dependerá de los estudios realizados por los padres, de la cultura de clase a la que se pertenezca (las clases trabajadoras valoran más el trabajo, las clases medias valoran más los estudios) , del éxito o retraso en los estudios (rendimiento alcanzado por cada alumno), del sexo (las chicas valoran algo menos el trabajo que los chicos), del esfuerzo realizado por los estudiantes…
En una escala de 1 a 5 los alumnos que finalizan el Bachillerato puntúan la “formación” con 1,98 puntos , siendo comparativamente mayor que la puntuación que dan los alumnos que no finalizan la ESO que es de 1,33 puntos o la de los que no superan un ciclo de grado medio 1,27. En contraste los alumnos de Bachillerato conceden menor importancia al “trabajo” 1,84 frente a los que no terminaron la ESO que valoraban esta variable con 2,41 puntos.
Otro variable que tiene bastante repercusión en las decisiones académicas y del futuro en los estudios son las aspiraciones personales y las expectativas del entorno del alumno. Son bastante significativos las expectativas familiares y más aún las influencias ejercidas por el grupo de amigos. La presión ejerce una fuerza que obliga a no diferenciarse del resto del grupo.
Los alumnos con asignaturas y cursos suspendidos tienen la sensación de que el esfuerzo es demasiado grande y no merece la pena sacar el título.
Por último comentaremos el recuerdo de las vivencias escolares. Los alumnos comentan como momentos críticos en su escolaridad el cambio de centro de primaria a secundaria, mencionando cambios importantes en las relaciones con los profesores. También mencionan que los profesores prestan menos atención que en el colegio, atendiendo a los mejores alumnos. El paso al instituto supone también mayor exigencia y dificultad, siendo el momento en el que algunos desconectan. Si se ven obligados a repetir esta medida se convierte en un motivo más para abandonar, ya que se ven mayores que sus compañeros y con una gran sensación de incapacidad personal. Se quejan de la influencia negativa de algún mal profesor que los colocaba al final de la clase y les ignoraban.

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